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Review de Trainspotting 2

  • Iván Delgado Sánchez
  • 5 mar 2017
  • 3 min de lectura

Actualizado: 8 oct 2022



Elige nostalgia. Elige secuelas, precuelas y spin-offs. Elige remakes y reboots. Elige pasado. Elige vida.


Todos estamos hartos de la falta originalidad que está viviendo el cine en los últimos años, pero las películas que aprovechan la fama de películas anteriores siguen recaudando mucho en taquilla. Es el caso de Trainspotting 2, la secuela de la obra de culto del 96 dirigida por Danny Boyle.


La diferencia de esta secuela frente a muchas otras, es que es autoconsciente de la nostalgia que provoca que el público consuma este tipo de películas. Y no me refiero a que haga continuamente guiños a la película anterior, que los hace, sino a que toma esta nostalgia como tema principal de la trama para hacernos a nosotros mismos conscientes de este sentimiento.


La nostalgia nos recuerda a tiempos pasados, que echamos de menos por una cosa u otra. Hace que nos sintamos vivos al hacer exactamente lo contrario: demostrarnos que el tiempo no deja de avanzar. Por eso me parece que la nostalgia sustituye muy bien a la heroína en esta nueva entrega teniendo ambas un efecto similar en el ser humano.


Reparto original de Trainspotting.


La película original de Trainspotting tenía como tema principal mostrar los efectos de las drogas que en los 90 tuvieron tantos consumidores. Es una película que contextualiza muy bien lo que fue esta década, no solo en cuanto al consumo de drogas, sino en la forma de vivir de la gente a finales del milenio. Mi sensación tras ver su secuela es que esta hace algo parecido con la época actual.


Con el fin del milenio, se preveía un gran cambio en la forma de vivir de todos y mucha gente recurrió a las drogas para estancarse en el presente y evitar así el futuro que tanto temían que llegase. Mark Renton (Ewan McGregor) eligió abrazar el cambio y 20 años después se arrepiente, dándose cuenta de que este nuevo sistema no funcionaba tan bien como se suponía, muy lejos de lo que prometía aquel 'Elige vida'.


Renton vuelve a Escocia, tras haber 'vivido' 20 años en Ámsterdam, para ver cómo le ha ido a sus amigos y se encuentra con que poco ha cambiado: Spud (Ewen Bremner) tiene un hijo pero sigue enganchado, Sick Boy (Jonny Lee Miller) es un chantajeador y Begbie (Robert Carlyle) está en la cárcel, aunque esto no durará mucho tiempo.


La premisa de la película es el burdel que tratan de montar Sick Boy y su 'novia', una chica mucho más joven que él, proveniente del este de Europa y que se gana la vida chantajeando a ricos con vídeos sexuales. A ellos se les une Mark, en parte por el remordimiento que le corroe y en parte por volver a los tiempos que tanto añora. Paralelamente, Begbie consigue salir de la cárcel decidido a matar a Renton.


Por no meterme mucho más en la trama y así evitar spoilers, voy a entrar ya en lo que es la reseña: la película es muy distinta a su antecesora pues los temas que trata son muy diferentes. Esta es mucho más comercial, muy alejada del estilo underground que tenía la primera, algo que creo que añade valor a la película en el aspecto que ya he comentado antes, reflejando bien los tiempos que vivimos en los que la vida se rige por el consumismo y las apariencias.


Aunque se recurra continuamente a escenas de la primera película, no quedan fuera de lugar y pueden considerarse más como flashbacks que como guiños en sí, apelando a la nostalgia que tanto pretende transmitir la película. A su vez, hay pequeños guiños como la famosa escena del coche que quizás queden un poco forzados.


Los personajes y actores siguen en la línea de la primera entrega, con la correspondiente maduración de los mismos en estos 20 años, algo que probablemente haya afectado sobretodo al personaje de Spud quien se robó la primera película con sus exagerados gestos y forma de ser y que en esta nueva película se queda un poco atrás.


Una trama no muy original pero ágil y en ningún momento se hace pesada. Buena fotografía y logra lo que pretende, que es darnos una buena historia, distinta a la original, aunque haya muchos paralelismos entre ellas. Es consciente de que no conseguirá marcar a una generación como hizo la primera pero sirve muy bien como punto final y ampliación de la historia que inventó el escritor Irvine Welsh.


Bajo mi humilde opinión, ha sido una buena forma de haber traído de vuelta a estos personajes, aportando más fondo a sus personalidades y cerrando el círculo que pudo quedar abierto en Trainspotting. ¿Era necesaria? No. ¿Merece la pena verla? Bastante.


Reparto de la secuela, manteniendo a los protagonistas.

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